Imaginad el siguiente contexto. Queremos diseñar un nuevo plan de sistemas y procesos. Ya tenemos las piezas identificadas. Por dónde empezar incluso. Hemos descrito la situación actual, la futura y hemos realizado un gap analysis. Ahora:
¿Qué hemos hecho con los procesos? ¿Han sido simplemente copiado y les hemos dado una nueva capa de barniz con un nuevo sistema tecnológico? Hemos añadido funcionalidad extra? ¿Hemos complicado el diagrama que representa el proceso? ¿Han sido redefinidos de raíz?
En el momento de revisión de los propios procesos para mejorarlos, no resulta suficiente con copiarlos o añadir funcionalidad extra (muchas veces, más funcionalidad no deriva en mejores herramientas, sino en herramientas más complicadas), sin haberse hecho la pregunta: ¿Esto es necesario? ¿Es esta parte del proceso absolutamente necesaria? Deconstruir, para construir de nuevo.
Traduciendo: ¿hemos aplicado el sentido común? ¿Hemos detectado los pasos de valor no añadido? ¿Los hemos eliminado? ¿Hemos sido capaces de identificarlos? Y en el caso de ser así, ¿hemos sido capaz de eliminarlos sin resistencia por parte del usuario?
Para eliminar los pasos de valor no añadido, ¿hemos sido capaces de romper el status quo? ¿hemos sido capaces de romper la cultura corporativa?
Pingback: ¿Qué he estado haciendo en enero y principios de febrero?: Josep Curto