El interesante artículo de The Economist titulado “Data, data everywhere” (recomiendo la lectura) apunta al fenómeno de generación masiva de información y al consecuente problema de qué hacer con ella.
A parte de los datos propios de negocio (atención todo digitalizado y cada vez demandando mayores niveles de detalle), comenta que dicho problema es sólo el iceberg de lo que viene de camino: the internet of things. Esto último consiste en la inclusión de sensores y otros dispositivos electrónicos en elementos habituales del día a día (por ejemplo, desde el coche hasta las prendas que llevamos) que va a revolucionar no sólo los servicios sino también la forma en que va a ser necesario analizar la información.
Y en ese punto está el detalle, más datos, mayor necesidad de estar atento la información realmente relevante.