¿Quién no conoce el concepto de la tormenta perfecta? Esa reunión de circumstancias, esa electricidad en el aire, ese momento antes la hora de la verdad,…
Pensad un momento, a bien seguro que en algún momento habeis vivido una situación que se adscribe a dicho concepto. Y cuando estalla la tormenta, la verdadera naturaleza de los hombres aparece. Unos se quedan paralizados de terror, otros despliegan sus alas y se enfrentan al destino. La suma de las fuerzas que rigen este mundo son mayores que nosotros, piensan otros para justificarse.
Algo parecido sucedido cuando vemos en nuestra organización que los procesos se aproximan al colapso, cuando el dato se pierde enla frondosidad del caos, cuando los silos se multiplican por doquier, cuando las operativas no responden,… la organización es incapaz de dar respuestas a sus preguntas, de funcionar con eficiencia,… pero los datos estan allí,… los procesos existen pero son inconexos,… el caos nos está ganando,…
Debe ser el CIO entonces el que fije el rumbo, erigirse como figura líder del cambio, convencer a sus pares, hacer uso de las herramientas dispuestas para pasar del caos al orden, ser ejemplo, analísta y pasional,…
Y en estas épocas nuestras, de mares turbulentos, de cielos negros y de luces esquivas, de duración que se antoja larga, se demuestra el temple.
¿Estamos a la altura de las circunstancias? ¿De aprovechar las oportunidades?
Y, sí, por primera vez estoy hablando de la crisis.